página principal estudios bíblicos

 

1

EPÍSTOLA DEL APOSTOL PABLO A LOS COLOSENSES

Carta del Apóstol Pablo que escribió en la prisión
Aunque no dice donde la escribió, seguramente fue en Roma (62 d.C.).
Se escribió para combatir ciertos errores judaico-agnósticos que tendían  al
Ascetismo legalista, es decir la doctrina de la perfección del hombre por sus propios medios, mediante la práctica de la mortificación del cuerpo y a prácticas místicas. Colosas era una de las principales ciudades de Frigia, esa región en el tiempo de Pablo formaba parte de la provincia de Asia.
En esa época existía un montón de cultos y sectas, esa herejía se volvió tan fuerte que compitió con el cristianismo.

 
"La reconciliación"
Colosenses Capítulo 1:20-23
 

“20. y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 21. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado. 22.en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; 23.si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.”

 

Estaremos viendo el tema de la reconciliación, cuan grande es la misericordia de nuestro Señor, y hasta donde él nos ama. Si entendemos que el pecado nos separa de nuestro Señor Jesucristo, también tenemos que entender que Dios nos ofrece la oportunidad de una reconciliación.

 

Quizás es aquí, donde al comprender claramente esta verdad, podemos experimentar un verdadero encuentro con Cristo Jesús.


Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz
La paz entre Dios y el hombre. Reconciliar consigo todas las cosas. La enemistad estaba  de parte de la criatura; aunque Dios está enfadado con los malos todos los días, siempre está dispuesto a reconciliarse.
Pero el hombre, cuya mente carnal es enemistad contra Dios, es naturalmente contrario a esa reconciliación; por consiguiente, es necesaria la sangre de su cruz, para expiar el pecado, y la influencia del Espíritu para reconciliar al transgresor con Aquel a quién ha ofendido. Todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos.
Estas palabras significan que no se trata de una suerte de frase colectiva que significa “todo el mundo” o “toda la humanidad”, las cosas que están en los cielos, se refiere a aquellas personas que murieron bajo la dispensación del Antiguo Testamento y que no podrían tener derechos a la gloria sino mediante la muerte del sacrificio de Cristo.
En el versículo 21, dice Pablo: Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños. Todos los hombres son extraños, están extrañados, están extrañados de Dios, y todos son enemigos en su mente de Él, y lo demuestran haciendo malas obras; pero aquí se habla particularmente de los gentiles.
La palabra extraños, Pablo la utiliza indicando la situación en que se encontraban los gentiles.
Mientras los judíos se encontraban dedicados a Dios, los gentiles eran extraños,  estaban alienados, “entregados a otros”; adoraban, no al verdadero Dios, sino tenían muchos dioses y señores, a quienes se dedicaban ellos mismos, sus servicios religiosos y sus bienes.
Enemigos en vuestra mente, Tenían la mente carnal y actualmente continúan, su enemistad contra Dios, y esta se expresa en su conducta exterior haciendo malas obras. Mente y pasiones reprobadas por Dios.
Más adelante el Apóstol nos habla en el versículo 22. En su cuerpo de carne. Mediante la asunción de un cuerpo humano, y muriendo por el hombre, Cristo hizo una expiación por el pecado, mediante la cual los hombres se reconcilian con Dios, y los unos con los otros, para presentaros santos, habiendo salvado de nuestros pecados.
Dios nos quiere, sin manchas, habiendo llenado nuestras vidas de su Espíritu, y escrito su ley en nuestros corazones, de modo que su amor, derramado en nuestros corazones, se torne el principio y motivo de cada acción nuestra, e irreprensibles, porque, estando llenos de amor, gozo, paz, mansedumbre, templanza y bondad, contra estas cosas no hay ley.
Delante de él, en el día del juicio, solo podrán disfrutar del cielo los que hayan sido reconocidos aquí con Dios, y mostrando los frutos de esa reconciliación siendo hechos santos y sin mancha, para que cuando lleguen al juicio, sean hallados irreprensibles.
Si en verdad permanecéis, en la fe, esto acontecerá a cada uno de nosotros, los que hemos creído ya en Cristo, continuaremos en esa fe, fundados en el conocimiento y amor de Dios y firmes, afirmados y perseverando con firmeza en ese estado de salvación.
Y sin moveros, no dejándonos seducir al mal, con la esperanza del evangelio, la resurrección del cuerpo y su glorificación junto con el alma, en el reino de la bienaventuranza.
Esta es realmente la esperanza del evangelio.
Pablo nos enseña de la reconciliación con Dios, y esto solo ocurrirá cuando nace nuevamente el Espíritu de Dios en cada uno de nosotros, nadie más tiene el poder para hacer esto.

DIOS LOS BENDIGA
página principal estudios bíblicos