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En los últimos meses he oído hablar de maldiciones, de maldiciones generacionales, y de todo tipo de maldiciones.
Si hablamos de maldiciones en la Biblia vamos a encontrar muchos pasajes bíblicos que nos hablan directamente de las maldiciones, también de los pecados que acompañan esas maldiciones.
No solamente en cuanto a la referencia directa a las maldiciones nos habla la Palabra de Dios sino a los distintos pecados que arrastran a las personas a estas maldiciones, que son múltiples y variados.
Dice la Palabra de Dios en Deuteronomio 30:19, que las personas tienen la autarquía mental necesaria para poder elegir entre “La vida o la muerte” “La bendición o la Maldición”.
Lo que sí se puede afirmar y de acuerdo a las Sagradas Escrituras que las maldiciones son reales y verdaderas y  muchas personas viven sin saberlo, bajo maldición.
Siempre tenemos que tener en claro, que son nuestros propios pecados  la puerta a las maldiciones.
Hay doctrinas que nos hablan de los pecados pequeños y pecados grandes, doctrinas que a la luz del evangelio son totalmente falsas, si bien el pecado entró en el mundo por la desobediencia de Adán entendiendo que su peor pecado fue comerse una manzana, la manzana en si mismo fue el resultado de la desobediencia a Dios, peca igual el que roba o el que mata, no importan los motivos, el que roba peca, para Dios no hay pecados pequeños o grandes, el pecado es muerte. Cuando dejamos de hacer lo que es ordenado por Dios, demostramos la influencia del Diablo en nuestras vidas, decir que no pecamos es una mentira, y hace a Dios mentiroso.

1º de Juan 1:8/10  “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1:10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”

Por eso diariamente  debemos arrepentirnos de los pecados, para que esos pecados no se conviertan en maldiciones.
Existen Leyes espirituales que gobiernan esas maldiciones y la Biblia nos habla de ellas. Como ejemplo tomaremos tres pasajes bíblicos; primeramente veamos que dice en, Éxodo 20: 4-5 “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visitó la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”.
Si bien, Éxodo 20:5 nos habla de las maldiciones ocasionadas por LA IDOLATRÍA. Veamos que nos dice, Éxodo 34: 6 y 7 “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡ Jehová ¡ ¡Jehová ¡ fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdonan la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación”.
Por último veamos el Evangelio de Juan 9: 1 y 2 “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento,  Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿Quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?”.
Este pasaje encierra una gran enseñanza, del tema de Maldiciones.
¿Quién pecó, este o sus padres, para que naciera ciego? Le preguntan los discípulos al Señor Jesucristo. (Ver Éxodo 34: 6 y 7).
 Ellos le están preguntando, ¿Está ciego por algo que él hizo, o por algo que hicieron sus padres?
En el caso del ciego, según Juan 9: 1 y 2, lo más importante que nos tiene que quedar como enseñanza es, LA MALDICIÓN GENERACIONAL.
Los discípulos ven a un ciego, pero ellos según las Sagradas Escrituras ya conocían de las maldiciones generacionales, y hoy nosotros también tenemos que entenderlo,  podemos cambiar al ciego por cualquiera de las enfermedades que acompañan  a muchas personas.
Muchas personas cuando aceptaron a Jesucristo como único y suficiente Salvador personal, fue pedir perdón por todos los pecados cometidos, pero hay algo que no han hecho y es; renunciar a toda maldición generacional y toda maldición que han contraído por su forma de vivir.
Es hora de romper esa maldición que hay en vuestras vidas, de una vez y para siempre.
Tú te preguntarás, como romper esa maldición.
Seguramente encontrarán en la palabra de Dios, muchos mensajes que hablen de las maldiciones. Hermanos, si nosotros no comprendemos el poder de Jesús y su sangre, no podemos ser libres y seguiremos fallando en todo tiempo.
Hay  en la palabra de Dios, un mensaje que es claro y sencillo para que todos podamos entenderlo.
Dice la palabra de Dios que en una oportunidad Jesucristo les estaba hablando a unos judíos que creían en ÉL, al decir creer en ÉL, significa que habían reconocido a Jesucristo como salvador de sus vidas.
Pero lo que los judíos no entendían cuando Jesucristo les enseñaba, si  siendo hijos de Abraham porque motivo necesitaban ser liberados.
Es decir aceptaron a Jesucristo como su salvador personal, pero no entendían porque necesitaban liberación. Juan 8:33 “Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?.
Ellos decían que nunca fueron esclavos de nadie, lo que no entendían que con cada pecado cometido por ellos o por sus antepasados, había una maldición espiritual que acompañaba al pecado cometido. Por eso Jesucristo les enseñaba “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.
Teniendo esta enseñanza en mente, tenemos que entender que necesitamos algo más que nacer de nuevo y recibir el perdón de Dios, y es romper toda maldición generacional o heredada.
Jesús lo que se llevó en la cruz fue también nuestras maldiciones, y esto está escrito en Gálatas3:13, que dice “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición”.
Jesús les estaba diciendo en Juan 8:36 “Cuando yo los libere, van a ser verdaderamente libres, no solo los voy a perdonar, sino que también voy a romper la maldición que llevan encima y que está relacionada con el pecado”.
Que Dios los bendiga.