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ESTUDIO BÍBLICO

 

"DETRÁS DE CADA MENTIRA HAY UNA MALDICIÓN"

 

Mateo 15:19-20
“porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre”.

 

Al estudiar la palabra de Dios, encontramos en las escrituras el alcance que desatan las mentiras, cuyo resultado final es una cadena de maldiciones y condena por parte de Dios.
Jesús se encargo categóricamente de enseñar a aquellos que rechazaban la verdad, de cuales serían el resultado y alcance que tiene la mentira; en una oportunidad les observó según nos relata el evangelio de Juan en 8:44 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”


Es importante para tener un mayor concepto de estas palabras, que Jesús asocia a los mentirosos con nuestro mayor enemigo espiritual “el príncipe de este mundo”.


Adán pecó por su intermedio y como consecuencia la muerte entró en el mundo y quitó la vida a toda su posterioridad; porque es padre y fuente de todo error y doblez; y todos los que son engañados por él y participan de su disposición, falsedad y crueldad, son sus vástagos, porque es mentiroso, y padre de mentira.


También es de analizar que detrás de cada mentira, se va formando un cúmulo de ideas y condiciones para que las mentiras cobren más fuerza, si bien conocemos que el ser humano es proclive a las mentiras por naturaleza, es de entender que toda mentira está asociada a nuestro enemigo espiritual.

El Apóstol Juan se encargo de recordarnos en el libro del Apocalipsis, cual es el resultado final de las mentiras, advirtiendo a los mentirosos la condenación eterna si no se arrepienten.

Veamos que dice la palabra de Dios:
Apocalipsis 21:8 “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”

El Apóstol se está refiriendo a aquellas personas que por miedo a perder sus privilegios, rehúsan recibir la bendición de Dios, aun estando convencidos de su verdad e importancia; se resisten a la evidencia concluyente de la verdad que proviene de Dios, llegando a odiar a sus propios hermanos en su corazón.

Todos los que hablen contrariamente a la verdad, cuando la conocen, y aun el que dice la verdad con intención de engañar, es decir, para persuadir a alguien de que una cosa es diferente de lo que realmente es, diciendo sólo una parte de la verdad o suprimiendo alguna circunstancia que hubiera llevado al oyente a una conclusión, diferente y verdadera, todos estos tendrán su porción, su parte, lo que les corresponde por derecho, en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

La Biblia es clara en cuanto a esta condenación, si no se arrepienten de sus pecados.

Más adelante en el versículo 25 de este mismo capítulo nos dice que sus puertas nunca estarán cerradas;  la casa de Dios estará siempre abierta para recibir a los pecadores, allí no habrá noche, no más idolatría, ni mentiras; el Espíritu de Dios resplandecerá y obrará en todo corazón.

Por último nos advierte en el versículo 27, que en la casa de Dios, no entrará ninguna cosa inmunda, es decir personas impuras, que convierten la gracia de Dios en lascivia, ni mentirosos, que sostienen y propagan doctrina falsas a la palabra de Dios.

El Apóstol Juan nos recuerda la gravedad de estar mintiendo, ya que asocia a los mentirosos con los homicidas y los idolatras.

Hay personas que viven atribuladas porque sienten en sus vidas la culpa de haber mentido, conociendo que estas mentiras según las sagradas escrituras desencadenan maldición y condena.

Con la ayuda de nuestro Señor Jesucristo y arrepintiéndose de la gravedad de estar mintiendo, se romperá toda atadura y caerán fortalezas que nuestro enemigo espiritual ponen en la vida de los creyentes.

Amen

Leer y meditar, Isaías 35:8