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SANIDAD DIVINA

Hoy vamos a ver cuatro relatos de sanidad, que nos habla la Biblia.

  1. La fe de Jairo: Lucas 8:40-42
  2. La fe de la mujer del flujo de sangre: Lucas 8:43-46
  3. La fe del centurión: Mateo 8:5-12
  4. La fe del leproso: Marcos 1:40-42

 

Por fe tenemos que creer que Cristo sanaba a los enfermos y todavía hoy lo sigue haciendo.

No lo digo porque lo he leído o alguien me convenció al respecto, sino porque lo he experimentado en mi vida.

Al final del estudio, lo único que puede producir un milagro en tu vida es la fe que el Santo Espíritu de Dios imparta en tu corazón.

Primer caso:  “La fe de Jairo”  -  El temor le estaba por robar la bendición.

1

Abrimos nuestras Biblias en el libro de:
Lucas 8:40-42  “La fe de Jairo”
40.Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. 41.Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; 42.porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía.


Aquí acabamos de ver, que para que ocurra un milagro, el primer paso que tenemos que dar.
¿Cuál es?
Creer que Jesús puede hacerlo.

Parece sencillo, pero uno de los problemas para que un milagro no exista, es que muchas personas creen con su mente, pero tienen dudas en su corazón.
Otros piensan que los milagros no son para estos días.
Los cristianos tenemos que estar atentos a dar la respuesta adecuada, cuando damos testimonios de sanidad.

La escritura dice en:
 Hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”

Pero también en:
Mateo 13:58 nos dice la palabra de Dios, que:
“Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.”

Esta es una prueba que Jesucristo trabaja en nosotros, en base a la capacidad de fe que tengamos.

EN JAIRO, su fe era que Jesús fuese a su casa y tocase a su hija.
Dice la palabra de Dios, que Jesús comenzó a caminar hacia la casa de Jairo, pero en el camino se atrasa haciendo otro milagro.

Es ese momento le dicen a Jairo que su hija ya murió, y que no moleste mas al maestro.

Jairo sin saber que hacer y quizás muy confundido, mira a Jesús.
Jairo había pensado que Jesús tenía que hacer un milagro a su manera de pensar, y sucedió algo que no esperaba que sucediese su hija había muerto, es allí cuando la duda trataba de robarle su fe, la esperanza en Cristo.

Jesús viendo lo que le estaba aconteciendo y su falta de fe, viendo que el temor le estaba por robar la bendición, le dijo:
Lucas 8:50  “Oyéndole Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.”

El temor no le permitía recibir las bendiciones de Cristo.

Jesús le estaba diciendo: YO SIGO SIENDO EL CRISTO, YO SIGO TENIENDO PODER PARA HACER TU MILAGRO.
 

Segundo caso:   “La fe de la mujer del flujo de sangre”

1

Lucas 8:43-46

“Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacia doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada. 44.se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. 45.Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? 46.Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.

Esta fe no dice que Jesús tiene que hacer algo para que tú seas sanado,  dice que:

lo único que tiene que hacer es que yo lo pueda tocar.

Lo que hay que tener en cuenta es que había muchas personas que estaban tocando a Jesús y nada sucedía, pero el toque de esta mujer fue diferente.

Esta es una fe que se sostiene de la presencia de Jesús, es aquella fe que dice, si tan solo pudiera tocarlo.

 

 Tercer Caso: "La fe del Centurión"

1

Mateo 8:5-12

5.Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, 6.y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. 7.Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. 8.Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. 9.Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 10.Al oírlo Jesús, se maravillo, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aún en Israel he hallado tanta fe. 11.Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12.mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 13.Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Aquí encontramos una fe mayor.

El centurión entendió algo que ni siquiera los mismos judíos habían entendido.

JESUS TIENE AUTORIDAD EN SU PALABRA

Esta es la palabra que Jesús nos dijo que oráramos por los enfermos.
Que en su nombre sanáramos a los enfermos.

Esta es la fe que dice, Señor, me sanes o no me sanes tu sigues siendo Dios.
Pero si tu dices la palabra de sanidad sobre mi vida, no existe poder alguno que la pueda detener.
Señor tu palabra tiene poder para hacer el milagro en mi vida.

SI NOTAS ALGO, JESUS NUNCA DIJO QUE NO CUANDO SE LE PIDIÓ POR SANIDAD O POR UN MILAGRO

 

Cuarto caso:  “La fe del leproso”

1

Marcos 1:40-42
“Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. 41. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. 42.Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y quedó limpio.

Antes de terminar, quiero comentarles del último impedimento que nos roba la sanidad.

Y esto es cuando conociendo que Cristo tiene poder y autoridad , dudamos porque no sabemos si ÉL quiere limpiarnos.

El leproso sabía que Jesús podía, pero no sabía si Jesús quería.

Jesús dijo que en su nombre los enfermos sanarían, él dijo que en su nombre pidiéramos y que el Padre nos daría todo lo que pidiéramos, Jesús dijo QUE ERA SU VOLUNTAD QUE EL LEPROSO FUESE LIMPIO, y yo te digo hoy que es su voluntad de que tú seas sanado.

Cuatro casos:

Jairo: El temor le estaba por robar la bendición.

La fe de la mujer del flujo de sangre:  lo único que tiene que hacer es que yo lo pueda tocar


Le fe del centurión: Jesús tiene autoridad en su palabra.


La fe del leproso: no sabía si Jesús quería

 

Recibe hoy sanidad física, Cristo té limpia, té sana y te restablece.

También te digo que así como sana tu cuerpo, así también, le des tu corazón para que él lo sane.

Dios te Bendiga