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LA PRISION DE LOS CELOS

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Santiago Capítulo 3:13-16  “13. ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. 14. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; 15. Porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. 16. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.”


Según la expresiones del versículo 13, podríamos identificar a una persona sinceramente cristiana aquella que puede dominar su lengua, que no está atado a prisiones de soberbias y que está calificado para enseñar a otros, que demuestre una vida santa, por medio de la mansedumbre y bondad.


Pero  no estaremos hablando de prisiones de muros infranqueables, sino a las prisiones de amargura que hay en el fondo de algunos corazones, prisiones espirituales.


Al leer la palabra de Dios, vemos el plan Divino de Dios, enviando a su Hijo Jesucristo con la misión de sacarnos de prisiones espirituales, sin embargo sorprende la noticia de ver a muchos cristianos que todavía se encuentran atados  en prisiones espirituales, ataduras de amargura y desanimados por muchos años.


Los celos amargan
Los celos tienen su origen en la carne y se manifiestan en nuestro corazón, hacen mucho daño y torturan al ser humano de tal manera que se llegan a ver situaciones inexistentes, que llevan a actuar en forma destructiva y perversa, celos amargos como lo describe al apóstol Santiago.
Personas que no alcanzan la felicidad de Dios, porque ellos mismos se roban esa felicidad con sus celos.


Dios tiene un propósito con cada vida, y ese propósito se cumple cuando le damos lugar a Jesucristo para hacerlo. Él quiere sacarte y hacerte libre de esas prisiones de sufrimiento.


Que sucede cuando el Espíritu Santo te revela a Jesucristo en tu vida?.


Jesucristo te hace libre y te saca de las cuevas espirituales de cautividad, te toma de la mano y sana tus heridas, muchos cristianos no ven esa libertad porque aún no han visto las verdades de Dios, esa verdad que nos hace libre.


El Príncipe y profeta de Judá, Isaías, nos recuerda esta verdad en el capítulo 61:1 “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel.”


Santiago reitera con sus palabras esta verdad bíblica, y al dirigirse a los creyentes, los invita a dejar estas prácticas de celos amargos y contención en sus corazones, y comenzar a depender más de Dios.


Si comienzas a caminar fuera de esa prisión, todo comenzará a cambiar, si das esos pasos, Cristo comenzará a hacer una nueva obra en tu vida.


Recuerda que Jesucristo murió por todo el mundo, pero no todos son salvos, ya que muchos toman la decisión de no recibirlo en sus vidas.


Jesucristo quiere que hoy comiences a disfrutar de tu libertad, pero esa libertad depende de Cristo y de cada uno de nosotros depende aceptar esa libertad.


Dios los bendiga.

 

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