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1 de Pedro 2:9 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”

La Palabra de Dios nos enseña la importancia que es para el creyente entender la nueva relación, con el mundo que lo rodea y con Dios luego de nacer de nuevo.
Pedro describe en esta epístola la condición espiritual y sus privilegios, agradeciendo a Dios haber permanecidos fieles en las pruebas y dificultades en el amor a Cristo.

Mas vosotros sois linaje escogido, son títulos dados con anterioridad al pueblo judío en su conjunto. Los israelitas fueron un linaje escogido o “raza escogida” con el fin de ser un pueblo especial para el Señor su Dios “mas que todos los pueblos que están sobre la tierra” Deuteronomio 7. Pedro presenta a la iglesia de Cristo como un linaje superior, refiriéndose en su carta como una gran familia real. Rescatados del pecado y herederos de Cristo.

También eran real sacerdocio, o lo que Moisés llamo “reino de sacerdotes” en Éxodo 19:6. De acuerdo al Nuevo Pacto tenemos la responsabilidad como sacerdotes de Cristo de pregonar las buenas nuevas de salvación en Cristo, viviendo en santidad en nuestros actos y pensamientos como describe la Primera Epístola de Pedro en 1:6.

Eran una nación santa, Éxodo 19:6, porque estaban separados de todos los pueblos de la tierra, para adorar al único y santo Dios y abstenerse de todas las abominaciones existentes en el mundo pagano. La Biblia enseña que somos una nación santa, apartada para Cristo, ciudadanos del Reino de los cielos. A testificar la Gloria de Cristo.  

Igualmente eran pueblo adquirido, un pueblo “comprado”; “propiedad privada”, perteneciente al verdadero Dios, Deuteronomio 7:6. Pero ellos fueron llamados a este estado de salvación de las tinieblas, idolatría, superstición e impiedad, a su luz admirable, y tuvieron estos privilegios, para anunciar las virtudes de aquel que os llamó.

La nueva relación con Dios, como pueblo receptor de su misericordia, nos compromete a anunciar: Las virtudes, perfecciones de sabiduría, justicia, verdad y bondad de Dios que brillan de la manera más esclarecida en la dispensación cristiana.

Todo esto debía ser manifestado en una vida santa y útil, transformada a la imagen de Dios, que anduviera como Cristo anduvo.

Dios los Bendiga