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LA BATALLA DE LOS PENSAMIENTOS - 2 Corintios 10:3-5

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El estudio de la palabra de Dios, nos lleva siempre a aprender algo nuevo y a ampliar el conocimiento que ya hemos adquirido, por eso es bueno e importante y más en los tiempos actuales que estamos viviendo, el mensaje de Dios para nuestras vidas.
El Apóstol Pablo en la Segunda Epístola, denota la importancia que el mensaje en la Primera Epístola había causado en la vida de los Corintios, el testimonio se lo dio personalmente Tito, amigo y ayudante de Pablo en el encuentro en Macedonia con él.
Pablo en esta segunda carta interpreta a la mente del hombre, en un conflicto cotidiano de lucha contra los malos pensamientos, y este será el tema que no ocupe en este estudio.
Veamos que dice la palabra de Dios en,  2 Corintios 10:3-5.
“3. Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, 4. Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5. Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de a Cristo.”
Todos estamos en la condición de la naturaleza humana y vivimos dentro de esta condición, pero no militamos según la carne, el Apóstol solía utilizar la señal de una guerra, representando la vida y las pruebas de un ministro cristiano.
Nuestras doctrinas espirituales son verdaderas y puras, vienen de Dios y llevan a Él y las acompaña con su poder en los corazones de aquellos que la oyen, esa doctrina es la que nos permite derribar las fortalezas, y es la que se refiere el Apóstol.
Los principios de razonamiento u opiniones personales de los griegos era asumir sus propios sistemas éticos, las doctrinas pretendidamente sublimes caían ante la sencilla predicación del Cristo crucificado. La obediencia a Cristo era la conducta y bendición en contra de los ídolos paganos de todas las épocas, por eso la bendición del evangelio entre los paganos.
Pablo nos enseña en sus palabras de la importancia en todo momento de nuestras vidas de no apartar nuestros pensamientos en Cristo, ya que en la mente del hombre se libran la totalidad de las batallas espirituales, la humillación y la vergüenza de estar dominado por las pasiones carnales y caer como los peores pecadores.
El Apóstol Pablo en su tercer viaje misionero a Corintios y en una breve estadía de tres meses, escribe la más influyente de las epístolas paulinas (Hechos 20:2), La Epístola a los Romanos.
Como siempre y con la bendición de Dios que lo acompañaba, quiero rescatar un versículo de esta epístola, Romanos 8:5 “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del espíritu, en las cosas del espíritu”
Nuevamente el alerta de la doctrina de Dios en la vida cotidiana del hombre, el cuidado de los malos pensamientos y sus consecuencias, el deseo carnal en el hombre natural, veamos cómo es esto.
Hay una enseñanza que nuevamente el Apóstol remarca, la diferencia entre el peligro del mundo carnal, rebelde y consecuentemente gustan; pensamientos que provienen del hombre natural alejado de Dios. De una vida presente que no tienen anhelos espirituales.
Pero aquellos que son del Espíritu y fueron redimidos de sus pecados a través de la sangre expiatoria de Cristo, se ocupan de lo Espiritual, pasan de tal manera de lo temporal;  que no pierden los valores y enseñanzas de la Palabra de Dios que es eterna.
Dios los bendiga